2 de febrero de 2007

En El País de España, haciendo ruido


Nota publicada por Francis Pissani, en El País


EL MORROCOTUDO FUE el primer periódico ciudadano lanzado en Iberoamérica, según afirma Alberto Precht, su director. Son cuatro los que integran una red de diarios locales en línea auspiciada por Atina Chile, un movimiento social.


El Morrocotudo, El Rancahuazo, El aMaule, El Observatodo. Cada nombre contiene un juego de palabras con algo que caracteriza su región, explica Precht: "Da una noción divertida y menos formal de los medios. Pero nos regimos por la ley de prensa". Los cuatro se están asociando para crear una empresa cuyo modelo no parece estar todavía totalmente definido.
Cada uno tiene un pequeñísimo equipo de periodistas que trabajan desde su casa con su computadora y su propia conexión. La mayoría de los artículos provienen de corresponsales voluntarios (550 en el caso de El Morrocotudo, que tiene cuatro periodistas). El sitio tiene siete mil lectores únicos al día, tres veces los lectores de la versión local del gran diario nacional El Mercurio, explica Precht.


Los periodistas "filtran lo que mandan los corresponsales y lo editan. No rechazamos casi nada. Pero no hablamos de farándula ni de la crónica rosa". Los voluntarios se reclutan haciendo talleres de blogs y de periodismo ciudadano.


Nayade Aguirre es publicista y también corresponsal del Observatodo. Vive en La Serena no muy lejos de uno de los mayores observatorios del mundo. Supo de los talleres de blogs y participó en el que se organizó en su ciudad. Ex militante de política de izquierda, preguntó quién estaba detrás de esas iniciativas. Está convencida de que su audacia fue lo que "hizo que me invitaran". Ahora participa en el comité editorial. "Mi gran preocupación es la participación ciudadana", explica. Encuentra que los comentarios no son suficientes y que el periódico, "todavía no logra incidir en la vida de la ciudad".


La relación de esos diarios ciudadanos con la política es compleja. "Le pusimos diario, pero nos gusta mucho la noción de ágora digital. Invitamos a la gente a una plaza pública virtual", explica Precht. "Cumplimos un papel informativo, pero buscamos proveer de oportunidades o llamar la atención sobre problemas sociales". Todos fueron lanzados por Atina Chile. La mayoría de los miembros no son de derechas, pero "tengo corresponsales pinochetistas", dice Precht. Él es miembro de la Democracia Cristiana y utilizó su experiencia para crearle un blog "muy abierto" a su partido.


Atina Chile nació alrededor de preocupaciones básicas, explica Jorge Domínguez, director del proyecto y, como tal, fundador de los periódicos ciudadanos. "Observamos que la nuestra es una sociedad fragmentada, producto de cada uno pa' su santo. Vivimos entre un neoliberalismo práctico y un estatismo excesivo. Por otra parte, somos una especie de isla. La revolución técnica implica profundos cambios en la educación, la política, la economía y la sociedad. Atina Chile se autopropone ser un gran educador del país en esas áreas".


Cuenta con 38.000 miembros y con 11 sitios. Junto con la Fundación Mercator, de la cual Domínguez también es presidente, ponen en marcha proyectos como la iluminación WiFi de Salamanca (Chile), la alfabetización digital, los blogs para pymes, o el uso de la Wikipedia en las escuelas.


Atina Chile fue creado por Fernando Flores, ex ministro de economía de Salvador Allende, empresario exitoso durante su exilio en California, doctor en filosofía y ahora senador por el Partido Por la Democracia, integrante de la coalición gubernamental. Su papel en la promoción de las TIC en Chile es reconocido por todos.


Flores tiene un blog "para traer a Chile las conversaciones que le hacen falta". Hace énfasis en la red y en el ancho de banda como elemento estratégico. Está convencido de que "el computador dejó de ser un aparato tecnológico para volverse un aparato social" y que "si le das conexión a alguien la invención no tarda". Nota que las empresas de telecomunicaciones "están muy nerviosas" por el WiFi y las llamadas gratuitas en ciudades enteras.